¿Sientes que tu trabajo te desborda? ¿Te cuesta desconectar, descansar o dormir bien por culpa de tus responsabilidades laborales? Puede ser que tengas ansiedad laboral.
Si quieres saber de qué trata este tipo de ansiedad, quédate a leer el artículo.
Sobre la ansiedad laboral
La ansiedad laboral no siempre se debe a un jefe exigente. A veces es el resultado de una sobrecarga constante de tareas, de un ambiente poco saludable donde el equipo no se apoya, hay tensiones constantes, disputas entre compañeros o una sensación de aislamiento que desgasta. También puede surgir por la falta de reconocimiento, la presión de estar siempre disponible o incluso por una autoexigencia excesiva. Cuando estas situaciones se mantienen en el tiempo pueden generar ansiedad, estrés crónico o agotamiento emocional.
Como psicóloga en Málaga, veo con frecuencia en consulta cómo el ritmo actual de trabajo afecta de forma profunda el bienestar emocional de muchas personas. La ansiedad laboral se ha convertido en una preocupación creciente. Según datos publicados recientemente, un 40 % de los trabajadores en España reconoce que su trabajo le ha provocado o agravado síntomas de estrés, ansiedad o incluso depresión. Esta cifra está muy por encima de la media europea, que se sitúa en el 29 %.
En Málaga, la situación no es diferente. Un estudio de Randstad reveló que el 61 % de los trabajadores malagueños necesita más de una semana de vacaciones para lograr desconectar verdaderamente del trabajo. Además, el 80 % de estas personas afirmó recibir mails o llamadas laborales fuera de su jornada, lo que ilustra la hiperconectividad y presión continua que dificultan el descanso mental.
Principales causas de la ansiedad laboral
Al hablar de ansiedad laboral, es importante entender qué hay detrás. Las causas más comunes que la generan suelen combinarse entre sí y prolongarse en el tiempo.
- La sobrecarga de tareas y la presión por cumplir plazos afectan a casi la mitad de los trabajadores en España, sobre todo en sectores con mucho desgaste como la sanidad o la educación.
- La inseguridad laboral también juega un papel clave: contratos temporales, sueldos bajos o miedo a perder el empleo generan una tensión constante. Según el Ministerio de Trabajo, un tercio de los casos de depresión laboral están relacionados con este tipo de precariedad.
- Otro factor cada vez más común es la falta de desconexión mental, ligada a la presión constante de estar disponible.
Cuando este estado de tensión y preocupación se mantiene en el tiempo, no solo impacta en lo laboral, también empieza a afectar la salud emocional, física y la calidad de vida en general.
En mi consulta de Málaga, atiendo a muchas personas que llegan desbordadas, cargadas de tensión, sin motivación, al límite y escucho frases que reflejan su agotamiento:
“No puedo más, no sé qué hacer”, “cada mañana me levanto pensando en el día que me espera y ya estoy agotada antes de empezar”, o “no quiero volver, no quiero enfrentarme a otro día de trabajo”
Síntomas psicológicos de la ansiedad laboral
La ansiedad laboral no siempre se manifiesta de forma evidente. A menudo comienza con pequeñas señales que, si no se atienden, se intensifican con el tiempo. Algunos de los síntomas más frecuentes de las personas que llegan a la consulta son:
- Preocupación constante, incluso fuera del horario laboral.
- Irritabilidad y sensación de estar al límite.
- Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
- Agotamiento físico y emocional
- Falta de motivación y ganas de evitar el trabajo.
- Inseguridad o baja autoestima.
- Alteraciones del sueño y del apetito.
- Tensión muscular, dolores de cabeza o molestias digestivas
- Aislamiento social
- Cambios en el estado de ánimo
Te ayudamos a tratar la ansiedad laboral
La ansiedad laboral no es algo que debas normalizar ni ignorar: es una señal. No se trata de “ser fuerte” ni de “aguantar un poco más”. Cuando el trabajo empieza a afectar tu descanso, tu ánimo, tus relaciones o tu motivación, es momento de prestarle atención.
¿Ha llegado tú momento? Contacta con nosotros, porque podemos ayudarte. Existen terapias eficaces, así como técnicas y recursos que pueden ayudarte a comprender lo que te está ocurriendo, reducir el malestar, aprender a poner límites y tomar decisiones de forma más consciente.