«Un estudio determina el papel de la resiliencia ante el estrés académico, la ansiedad de la evaluación y la intención de abandonar los estudios en la etapa de la universidad.»
El estrés académico y la ansiedad ante los exámenes son dos de las principales causas del malestar entre estudiantes de la universidad. A veces, esa presión constante no solo afecta al rendimiento, sino que puede hacer que algunas personas jóvenes se planteen abandonar sus estudios. Un estudio reciente realizado en la Universidad de Oviedo ofrece una nueva perspectiva sobre por qué algunas personas logran mantenerse firmes frente al estrés académico y otras acaban pensando en dejarlo todo. La respuesta parece estar en una habilidad que va más allá de las notas o la inteligencia: la resiliencia.Estrés, ansiedad y abandono: un triángulo preocupante
Este estudio publicado en la revista Psicología Educativa, cita que uno de cada tres estudiantes había pensado alguna vez en dejar la universidad. Los resultados confirmaron que tanto el estrés académico —ese agotamiento mental que aparece cuando las demandas de la universidad superan los recursos personales—, como la ansiedad ante la evaluación —el miedo y la tensión que generan los exámenes—, se asocian a una mayor probabilidad de querer abandonar los estudios. Sin embargo, el hallazgo más relevante fue el papel que desempeña la resiliencia, entendida como la capacidad de adaptarse a las dificultades y recuperarse después de los tropiezos, en todo este proceso.La resiliencia: un escudo frente al abandono
Aquellas personas con mayor resiliencia no solo sufrían menos ansiedad y estrés, sino que también mostraban menor intención de abandonar los estudios. En cambio, quienes tenían menos resiliencia eran más vulnerables a la presión y más propensos a considerar dejar la universidad. En palabras sencillas, la resiliencia actuaba como un escudo psicológico: ayudaba a reducir el impacto del estrés y de la ansiedad, y daba una base emocional más sólida para continuar con los estudios. Además, el estudio mostró que la resiliencia no solo “amortigua” los efectos del estrés (función moderadora), sino que también explica parte de la relación entre ansiedad, estrés y abandono (función mediadora). Es decir, la forma en que afrontamos las dificultades puede ser tan importante como las dificultades mismas.Entrenar la resiliencia: pequeñas acciones, grandes cambios
La buena noticia es que la resiliencia no es un rasgo fijo, algo con lo que se nace o no. Es una habilidad que se puede aprender, fortalecer y practicar cada día. Algunas estrategias que pueden ayudar son:- Reformular los pensamientos negativos. En lugar de pensar “no puedo con esto”, probar con “esto me cuesta, pero puedo avanzar paso a paso”. Cambiar el lenguaje interno cambia la manera de afrontar la presión.
- Buscar apoyo. Compartir lo que sentimos alivia y abre la puerta a soluciones que no vemos solos.
- Cuidar el cuerpo y las rutinas. Dormir lo suficiente, mantenerse activo y comer de forma regular son parte esencial del equilibrio mental
- Practicar la autocompasión. Aceptar que no siempre se puede rendir al máximo.
Aprender a seguir: la otra cara del éxito académico
A veces olvidamos que la universidad no es solo un lugar para acumular conocimientos, sino un espacio de crecimiento personal. Aprender a tolerar la frustración, a levantarse después de un suspenso o a pedir ayuda cuando todo pesa demasiado, forma parte de la educación tanto como aprobar un examen. La resiliencia no elimina los problemas, pero nos enseña a mirarlos de frente, a seguir caminando y a prepararnos para la vida. Así que, si estás pasando por un momento difícil, recuerda: no se trata de no sentir ansiedad o estrés, sino de aprender a manejarlos. La resiliencia es flexibilidad, es adaptarse, es avanzar incluso cuando todo parece ir cuesta arriba. Entrenarla no solo mejora el bienestar académico, sino que también nos prepara para afrontar los desafíos de la vida con más calma y confianza.Referencia: Blanco, E., Bernardo, A. B., Tuero, E., & Núñez, J. C. (2025). Academic Stress, Evaluation Anxiety, and University Dropout Intention: Mediating and Moderating Roles for Resilience. Psicología Educativa, 31(2), 101–109. https://doi.org/10.5093/psed2025a13